Cuando un banco o un fondo tiene problemas con muchas familias, negocia cada caso por separado. Así cada familia cree que su caso es único, tiene miedo y acaba firmando lo que le ponen delante. Juntas, la historia cambia: lo que para ellos es «un expediente» pasa a ser un problema colectivo que no pueden ignorar.
Por qué funciona
- Rompe el aislamiento. Lo primero que hace la vergüenza es callarte. Cuando ves que la vecina del tercero está igual que tú, el miedo baja.
- Igualas fuerzas. Un banco puede permitirse perder tiempo con una familia. Con veinte, no tanto: cada conflicto público le cuesta imagen y dinero.
- Abarata la defensa. Una demanda conjunta o un mismo escrito para todas reparte los costes. En 2013, los primeros pasos de la PAH Pontevedra fueron precisamente demandas conjuntas.
- Nadie firma sola un mal acuerdo. Si el banco ofrece algo, se valora entre todas antes de responder.
- Ha funcionado. En 2016 estuvimos 51 días acampadas frente a una oficina de ABANCA en Portonovo por una sola familia, y recogimos más de 5.000 firmas. Imagina lo que se puede hacer cuando sois muchas.
Cómo saber si no estás sola
- Un fondo o una empresa ha comprado tu edificio, o varios pisos, y han empezado a llegar cartas o burofaxes a varias puertas.
- A las vecinas no les renuevan el contrato, o llegan subidas iguales a todas.
- Tu banco ha vendido tu hipoteca a un fondo, y a otras familias del barrio les ha pasado lo mismo.
- En la asamblea ha aparecido más gente con el mismo banco, la misma inmobiliaria o el mismo casero.
Truco:quién es el dueño real de un piso se puede saber pidiendo una nota simple en el Registro de la Propiedad, en persona o por la web de los registradores. Cuesta unos pocos euros. Con el decreto 29/2026, si el dueño tiene un edificio entero sin dividir en pisos, cada piso cuenta como una vivienda para saber si es gran tenedor.
Paso a paso
- Encontraos. Un cartel en el portal, hablar puerta a puerta o un grupo de WhatsApp del bloque. Basta con que dos o tres personas empiecen.
- Juntad los papeles. Contratos, cartas, burofaxes, recibos. Haced una tabla sencilla: quién, qué contrato, desde cuándo, qué le reclaman. Así se ve el patrón.
- Identificad a quién tenéis delante. El dueño real (nota simple), el banco o fondo, la inmobiliaria que gestiona. Si es un gran tenedor, tenéis más protecciones.
- Acordad lo que pedís. Una lista corta y común: renovación, alquiler social, dación en pago, parar la subida… Mejor tres demandas claras que diez difusas.
- Escribid juntas. Un escrito colectivo al banco o al fondo, firmado por todas, con copia a servicios sociales y al ayuntamiento. Que quede registrado.
- Haceos ver. Si no responden: concentración pacífica delante de la oficina, prensa local, redes sociales, una moción en el pleno del ayuntamiento. Siempre sin violencia: la fuerza es la razón y el número.
- Defensa jurídica conjunta. Si hay juicios, una misma abogada para todas o escritos comunes. Pedid justicia gratuita quienes tengan derecho.
- Nadie negocia por separado sin hablarlo antes con el grupo. Es la regla más importante: si uno rompe la unidad, el banco divide y vence.
Cuidaos
- Los datos de cada familia son suyos. No compartáis en redes nombres, deudas ni papeles de nadie sin permiso.
- Nadie va sola al banco, al juzgado ni a servicios sociales. Acompañaos.
- Repartid el trabajo. Quién escribe, quién llama a la prensa, quién lleva los papeles. Que no recaiga todo en dos personas.
- Cada familia decide sobre su caso. El grupo apoya, no manda.
¿Sois varias? Escribidnos.
Os ayudamos a organizar la primera reunión, a preparar el escrito colectivo y a pensar los siguientes pasos. Es lo que la PAH lleva haciendo desde 2009.
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