¿Os acordáis de cuando veíamos pisos a principio de siglo?, hace nada 2000-2006, eran los tiempos de “lo veo, me gusta, lo quiero”, cuando entrar en una oficina bancaria eran todo sonrisas, la palabra “hipoteca” no daba miedo, casi daba “gusto”, no nos dolía escuchar según que cosas:
-Que si te compras un coche, que si quieres hacer obras en la cocina, que si no tienes aire acondicionado se lo pones…, eso se lo ofrecían a casi todo el mundo, veinte o treinta mil euros más, que se acababan transformando en una cocina, un salón o en un coche.

Claro que también había otra “fórmula” para pagar los propios gastos de apertura de una hipoteca, financiaciones del 120%, para gastos de notaría, etc…
Desde el punto de vista del negocio, los Bancos y Cajas hicieron lo que para ellos era lo mejor, desde el punto de vista de las personas era una “locura” meterse en unos créditos imposible de sostener “a futuros”, sobre todo con familias con trabajos precários, la falsa idea de vivir por encima de nuestras posibilidades bajo la creéncia de que siempre íbamos a ir hacia adelante, lo que se convirtió en una dependencia directa de los Bancos.

Hoy, años después ha cambiado todo, el coche, el viaje de novios y demás se acabó, ahora los préstamos son más escrupulosos en sus requisitos, se está pagando casi el triple de intereses que en cualquier hipoteca de “las de antes”. Hipotecas de doscientos mil euros que se convierten en hasta ciento-cincuenta-mil euros a más en intereses.
Actualmente tenemos familias que endeudadas agonizan, que lo han perdido todo y mantienen deudas “de por vida” y Cajas, convertidas en Bancos, judicializadas por falsear cuentas en sus salidas a bolsa, por vender preferentes a quien no debían, por darse sobresueldos, por darse pensiones enormes, y ahora están en proceso de investigación por conceder de forma masiva hipotecas a quien no debían sin “ningún control” o lo que es lo mismo, por estafa, por asociación ilícita, por administración desleal y por falsedad.

Tasaciones como vía de hinchar las hipotecas y concederlas irregularmente (nóminas de 800€ para hipotecas de 100.000€ sobre-tasada en 125.000€), con esa tasación. A más negocio hipotecario, estas entidades, podían emitir cédulas, bonos hipotecarios, y obtener liquidez para aumentar la rentabilidad y la solvencia de la caja.
Ahora les piden responsabilidades en los tribunales, por falsear nóminas; Bancos y Cajas e inmobiliarias, compinchados para conceder préstamos a clientes sin capacidad de pago, a precios de compra inflados respecto al valor real, familias hipotecadas sin ingresos regulares e imposible determinar la capacidad de pago.